¿Para qué una Inteligencia Energética en la Era Digital IA?
¿Qué es la Inteligencia Energética?
La Inteligencia Energética (Pérez-Moreiras, 2020) es la capacidad de cualquier persona para aprender a identificar y regular su energía vital, en coherencia con su Propósito de Vida, haciéndola más capaz de alcanzar sus metas y llevar una vida con mayor sentido, bienestar y bienSER.
Mediante el uso de un modelo orientado al desarrollo integral del ser humano, propone una forma de reconocer, comprender y utilizar de manera consciente la energía que mueve todo lo existente y que interviene como motor de la vida natural, personal, profesional y social.
Integra dimensiones relacionadas con el pensamiento, el lenguaje, la emoción, el cuerpo, el movimiento, el sentido de trascendencia, la consciencia y el propósito, facilitando una comprensión más amplia del talento humano y de su capacidad de transformación.
La Inteligencia Energética es una forma de vivir, de entender el mundo, al ser humano, su potencial y su capacidad constructiva de un mundo más inteligente, humano, consciente y sostenible, que comprende la realidad como un todo integrando donde cada partícula material responde a una dinámica unificada universal de movimiento sutil, tendente al equilibrio homeostático, donde el ser humano, juega un papel esencial.
Una mirada integral del ser humano y de la inteligencia como ejercicio del libre albedrío
La Inteligencia Energética nos recuerda que la palabra Inteligencia proviene del latín: inter (entre) legere (elegir).
Así, la Inteligencia Humana es la capacidad de una persona para “elegir entre”, para ejercer su libre albedrío, para poner en práctica su libertad.
La Inteligencia Energética asigna un papel determinante a la energía vital en la práctica de la conducta inteligente y propone ahondar en el estudio científico de ambas palabras combinadas: Inteligencia y Energía.
Parte, además, de una visión integradora de la inteligencia y las capacidades humanas: las personas no pensamos, sentimos o actuamos de forma inconexa.
Nuestro comportamiento es uno y los elementos que lo configuran, actúan de manera coordinada en cualquier tipo de conducta, desde la más simple a la más compleja.
Vivimos y nos comportamos siempre a través de una combinación dinámica más o menos consciente de información, energía y materia en forma de pensamiento, lenguaje, emoción, cuerpo, movimiento, sentido de trascendencia y propósito.
Desde esta perspectiva, desarrollar la Inteligencia Energética implica aprender a observar de forma más consciente, dónde ponemos nuestra energía, cómo la regulamos, cómo la expresamos y cómo la orientamos hacia objetivos personales, profesionales y colectivos, mediante un proceso de auto-conocimiento, auto-regulación y auto-estima, que alcanzado cierto nivel de competencia, nos permite entrar en una dinámica ascendente de auto-desarrollo y vivir, con mayor frecuencia, estados ampliados de consciencia como el Flow (Fluidez) y el Flourishing (Florecimiento), entre otros.
Modelos de Inteligencia Energética
Existen 3 Modelos Visuales de Inteligencia Energética que nos permiten organizar y tomar consciencia de algunos de los elementos y herramientas que intervienen en estas dinámicas de crecimiento del talento humano.
En su representación más simple (Modelo Simple) se aprecian los 5 factores que han sido aislados para la validación científica de la Inteligencia Energética, mediante el diseño de la herramienta psicométrica que permite su medición, el IIEN-33 Inventario de Inteligencia Energética (Pérez-Moreiras y Boada-Grau, 2020).
Estos 5 factores son:
La Inteligencia Corporal y de Movimiento (ICyM), la Inteligencia Emocional (IE), la Inteligencia Lingüística (IL), la Inteligencia Transitivo-Espiritual (ITE) y la Consciencia Energética (CE).
El modelo integra elementos inseparables del comportamiento humano: energía vital, pensamiento, lenguaje, emoción, movimiento, sentido y propósito.
Factores principales

Inteligencia
Lingüística
Relacionada con el pensamiento, el lenguaje, la interpretación de la realidad, la capacidad analítica y la forma en que construimos significado y realidad a través de las palabras y los pensamientos (ideas).

Inteligencia
Emocional
Vinculada al reconocimiento, comprensión y gestión de las emociones (propias y agenas), así como, a la forma en que estas influyen en nuestra conducta, nuestras relaciones y nuestro bienestar.

Inteligencia Corporal y de Movimiento
Asociada al cuerpo, el movimiento, la acción, los hábitos y la capacidad de escuchar las señales corporales como parte del proceso de desarrollo intelectual y crecimiento.

Inteligencia Espiritual
Relacionada con nuestro “para qué en la vida”, el sentido, la identidad, el propósito, la trascendencia y la conexión con aquello que orienta nuestra vida más allá de nosotros mismos.

Consciencia Energética
Capacidad para percibir y entender que todo, todos y todas, estamos conectados.
¿Para qué sirve desarrollar la Inteligencia Energética?
El desarrollo de la Inteligencia Energética favorece procesos de crecimiento personal y profesional, incrementando:

El Autoconocimiento

La capacidad de autorregulación de la energía vital

El equilibrio personal y profesional

El desarrollo del talento

La conexión y coherencia con el propósito Vital

La mejora de las relaciones interpersonales

La capacidad para afrontar y superar retos (Autoeficacia)

El liderazgo consciente

El bienestar personal y organizacional

La vivencia de estados ampliados de consciencia como el flow y flourishing

La toma de decisiones más alineada con la propia naturaleza y los propios dones

Los procesos de transformación personal y social (en estudio).

La calidad personal y organizacional
Cómo se desarrolla
La Inteligencia Energética se desarrolla a través de Programas Improving de Intervención para el Desarrollo (PID Energetic Intelligence Improving©) diseñados a la medida de la persona o colectivo en los que se vayan a implantar.
Son programas de Coaching Energético, formación y acompañamiento basados en el Aprendizaje Experiencial y Constructivista (aprender descubriendo, sintiendo, haciendo, viviendo y experimentando) donde la persona juega un papel protagonista como sujeto activo en su propio aprendizaje.
Como resultado, la persona-grupo logra hacer emerger su sabiduría interior y un potencial que se puede encontrar oculto.
El Proyecto Improving I+D+i trabaja para profundizar en un marco conceptual con base científica, explorar sus aplicaciones y transferir ese conocimiento a la sociedad mediante educación psicosocial, desarrollo del talento, jornadas, actividades formativas y colaboraciones institucionales que permitan construir en 3 horizontes (2027, 2030 y 2050) un mundo Energéticamente más Inteligente y con todos los sentidos.

